viernes, 28 de noviembre de 2014

LOS HABITANTES DEL BOSQUE (I): LAS HADAS (I). ORÍGENES Y ASOCIACIONES


Las hadas han pululado por nuestra imaginación como pequeños seres alados de luz pero... ¿siempre han tenido ese aspecto? ¿Qué funciones han desempeñado en su larga existencia? Esta entrada abre el amplio abanico del mundo féerico, imposible de condensar en tan poco espacio. Es por esto por lo que esta será la primera de una serie de actualizaciones sobre estas figuras del imaginario boscoso.


Muchas son las teorías sobre el origen de las hadas. Hay que tener en cuenta que estos pequeños espíritus elementales están presentes en casi la totalidad de los imaginarios por lo que sus atributos y simbología pueden variar dependiendo de la cultura, la época, etc. A continuación se introducen las teorías existentes sobre el origen de estos famosos seres y sus asociaciones:


1. Figuras asociadas al destino.


Esta asociación viene dada por la etimología del propio nombre, el cual deriva de la palabra latina fatum. Esta palabra acoge en sí los significados de hado, destino, predicción, suerte y fatalidad, entre otras; es por esto por lo que se ha querido ver a las hadas como las herederas de las moiras griegas, las parcas romanas o las nornas escandinavas. Es muy común encontrarlas como hilanderas, exponiendo así su imagen de tejedoras del destino. 



Midsummer Eve. Robert Edward Hughes. 1908
Tanto las moiras como las parcas están relacionadas con los alumbramientos y pueden decidir sobre el destino del niño, por lo que se les otorgan de igual manera características asociadas a la fertilidad y la fecundidad. Esto perdurará en el imaginario pues es común en las leyendas y cuentos infantiles el rapto de bebés por parte de las hadas.


2. Figuras asociadas a la muerte.


Como se apunta en el párrafo anterior, uno de los significados de fatum (y μόρος en griego) está relacionado con la fatalidad y por lo tanto con la muerte. Las moiras, parcas asumieron la figura de hilanderas del destino y por tanto quedaron asociadas al tiempo, pues todo nace y en algún momento muere. 

Robert Kirk (1644-1692) relacionó los túmulos féericos (llamados knowes en Escocia) con la muerte, localizándolos cerca de los cementerios. Esta corte féerica estaba formada por las almas que aguardaban en el lugar santo el Día del Juicio. Sara Boix Llavería recoge en su obra, Elfos y hadas en la literatura y el arte, un relato irlandés relacionado con este corro de almas: un pescador llamado Hugh King volvía a casa la noche víspera de Todos los Santos cuando se encontró en mitad de una danza de hadas. Cuando observó detenidamente vio que todas aquellas figuras eran personas fallecidas.

En un contexto más pagano, sobre todo en la Europa céltica continental, las hadas se relacionan con los megalitos, ya sean menhires o dólmenes. Su asociación queda vigente en la toponimia de cuyo buen ejemplo son las denominaciones repartidas por Francia de: Roca de las Hadas, Cabaña de las Hadas, etc.


3. Figuras herederas de antiguas poblaciones primitivas 


David Mac Ritchie defiende en su obra The Testimony of Tradition (1890) que las hadas forman parte de razas primitivas que fueron obligadas a refugiarse ante la llegada de nuevas poblaciones invasoras. El mejor ejemplo para ilustrar esta teoría es Irlanda. Su pasado mítico incluye la llegada en oleadas de numerosas poblaciones que fueron sucediéndose en el tiempo: 

    1- Firbolgs: aspecto grotesco parecido al de los gigantes.

    2- Tuatha de Danann: pueblo de la diosa Dana. Altos, bellos y mágicos.

  3- Daoine Sidh: aspecto similar al de los Tuatha de Danann. Fueron disminuyendo de tamaño hasta convertirse en el pueblo de la "gente diminuta".

Los Caballeros de Sidhe. John Duncan, 1911. Dundee Art Galleries and Museum


4. Seres elementales de la Naturaleza. 


Como apuntamos en la entrada de la semana pasada, muchos son los genios y las divinidades menores que pueblan la naturaleza: ninfas, dríades, ondinas, rusalkas, etc. Dentro de este grupo habría que hacer una diferenciación dependiendo de cada elemento, los cuales tienen establecidas unas figuras:


Aire: Silfos

Tierra: Gnomos

Agua: ondinas

Fuego: Salamandra


A pesar de lo que se pueda pensar, estos seres de la dimensión intermedia han suscitado el interés de numerosos autores. Entre ellos el famoso Paracelso, quien estableció las tipologías aquí expuestas basándose en la división griega.



5. Ángeles caídos en la teoría cristiana.


En el cristianismo, estos seres forman parte de la creación pero no del mundo mortal, pues su origen es semidivino. Por una parte se presentan estos seres como ángeles caídos y por otra, a causa de las inefectivas técnicas de acabar con estos seres en la mentalidad de las poblaciones a cristianizar, se los encubre transformándolos en vírgenes o santos (equivalencia entre una ninfa y una virgen, por ejemplo). A continuación se introduce un texto de Lady Wilde para ilustrar la teoría de los ángeles caídos:


"Los isleños, como todos los irlandeses, creen que las hadas son los ángeles caídos que fueron expulsados del cielo por el Señor Dios a causa de su orgullo pecaminoso. Y algunos cayeron al mar, y otros a tierra firme, y otros en lo más profundo del infierno, y a éstos el diablo les da conocimiento y poder, y los envía a la tierra, donde obran mucho mal. Pero las hadas de la tierra y del mar son en su mayor parte seres bondadosos y bellos, que no causan daño alguno si se les deja en paz y se les permite danzar en los "raths" féericos a la luz de la luna con su dulce música, sin ser molestados por la presencia de mortales[1]".



6. El hada en el mundo onírico. 


Esta faceta es muy importante en la figura del hada medieval. Su aparición en las novelas de caballería está íntimamente ligada al mundo sobrenatural, por lo que su aparición introduce la magia en el relato. Estos encuentros, en ocasiones, se llevan a cabo a través del sueño, cuando el caballero está en un estado de vigilia, como es el caso de Lanval, relato perteneciente a los Lais de Maria de Francia.


¡OS ESPERO ENTRE LAS HOJAS!



BIBLIOGRAFÍA


 - ALONSO ROMERO, F.: "Las mouras constructoras de megalitos: estudio comparativo del folklore gallego con el de otras comunidades europeas." en Anuario Brigantino, Num. 21, 1998. pp. 11-28. 

 - BOIX LLAVERIA, S.: Elfos y hadas en la literatura y el arte: los espíritus elementales del aire. Palma de Mallorca, José J. de Olañeta, 2006.

- BONNEFOY, Y.: Diccionario de mitologías; edición de Carlota Casas Baró. Barcelona, Blacklist, 2010. 

- CARBÓ GARCÍA, J.R.; PÉREZ MIRANDA, I. "Hijas de la noche (II): el destino de las Parcas entre el pasado y el presente" en Revista ARYS: Antigüedad, religiones y sociedades, vol. 8, 2009-2010. pp. 141-153.

- LECOUTEUX, C.: Hadas, brujas y hombres lobo en la Edad Media: Historia del doble. Palma de Mallorca,  José J. de Olañeta, 1998.


NOTAS

[1] Fragmento extraído de: BOIX LLAVERIA, S.: Elfos y hadas en la literatura y el arte: los espíritus elementales del aire. Palma de Mallorca, José J. de Olañeta, 2006. p. 20 

jueves, 20 de noviembre de 2014

LOS SEÑORES PROTECTORES DE LOS BOSQUES (I): CONSIDERACIONES GENERALES Y TIPOLOGÍAS

     
El paisaje define la vida y la mentalidad de las poblaciones que viven en él, es por esto por lo que se desarrollan una serie de mitos y creencias alrededor de sí mismo y de sus elementos. En esta entrada queremos, pues, mencionar algunas de las numerosas figuras que habitan y protegen los bosques de gran parte del mundo. Como ya sabéis, la foresta puede funcionar y mostrarse de muy diversas maneras. En este caso se presenta como:
 
1. Refugio de lo sagrado. Dentro de sus fronteras pueden habitar seres sobrenaturales de muy diversa índole, desde dioses hasta pequeños espíritus elementales.


2. Lugar de culto. La veneración de la Naturaleza está implícita en casi la totalidad de las religiones por lo que no es de extrañar que ella misma sirva como templo. Esto mismo ocurre con los bosques, los cuales funcionaron como santuarios naturales para rendir culto a las deidades residentes en ellos y a sus protectores. Julio Caro Baroja dividirá la dendolatría en tres tipos:


"Veneración por los árboles y los bosques en general; veneración por determinados árboles y bosques en particular; veneración por los espíritus que habitan los árboles y los bosques[1]"


3. Lugar admirado y temido. El bosque es un espacio que se admira y se respeta pero a la vez se teme. Estas figuras no hacen sino dotarle de cierta protección frente a los posibles peligros externos que puedan dañar su estructura o sus elementos. No es de extrañar, pues, que el cazador, el leñador o el pirómano sean el foco de la ira de alguno de estos señores de los bosques. Este carácter explica algunas ofrendas que los viajeros hacían a los dioses o espíritus guardianes cuando tenían que atravesar sus dominios.


Los guardianes de los árboles pueden clasificarse según su importancia en el mundo sobrenatural, es decir, dioses mayores, dioses menores, genios y espíritus elementales. Hay que tener en cuenta que no suelen desempeñar un solo papel, sino que pueden asociarse a otros elementos naturales, vegetales o animales. Es muy habitual que junto a la protección de los bosques también actúen como guardianes del ganado o los animales salvajes.


1. Dioses
Diana de Versalles. Siglo I-II. Museo del Louvre Copia romana en mármol de una escultura en bronce del griego Leocares
Mielikki. Ilustración de Dragoninthemist, usuario de Deviant art



No hay ningún dios o diosa cuya función sea únicamente la protección de la foresta; más bien engloban en su figura otras funciones relacionadas con la Naturaleza: caza, fertilidad, agricultura, ganado, etc. Pondremos de manifiesto la mitología griega y la finesa como ejemplos representativos, pues es imposible desarrollar esta temática en un solo post debido a su gran extensión.


 - En la mitología griega, Artemisa. Es conocida como la diosa cazadora, entre otras funciones, y su hogar reside lejos de los núcleos urbanos. Como apuntaba Calímaco en el Himno a Ártemis: "Raro será que Ártemis baje a una ciudad". Yves Bonnefoy, en su Diccionario de Mitologías relata lo siguiente:


"Las doncellas de Esparta se reúnen en Carias (Los Nogales), en el lindero de los sombríos bosques de fresnos que cubren las montañas entre su país y la vecina Arcadia. Sus coros danzan al aire libre, alrededor de la estatua de Ártemis Caria, Señora del Nogal y de los árboles salvajes que dan fruto[2]"


 Su homónimo romano es la diosa Diana, pero de ella nos interesa su faceta de Diana nemorensis[3] (la Diana de los bosques), cuyo santuario se encontraba en el lago Nemi.


"[...] Si el árbol sagrado que guardaba a riesgo de perder la vida era la personificación de la diosa misma, el sacerdote no sólo lo adoraba como a su diosa, sino que lo abrazaba como a una mujer[4]


  - La mitología finesa nos deja uno de los mejores ejemplos de dioses asociados al bosque, la pareja formada por Tapio y Mielikki. Al igual que ocurría con las diosas clásicas, ellos también se asocian con la caza y a Mielikki se le otorga el poder de curación de algunas heridas. Algunas fuentes describen a Tapio como una figura cuya barba estaba formada por árboles y cuyos ojos parecían profundos lagos[5].

Ambos aparecen nombrados en el Kalevala, obra épica finlandesa. Podéis acudir aquí para leer su descripción en dicha obra.


2. Dioses menores/genios 


Leshi. Ivan Bilibin, 1906
Estas figuras protectoras sí suelen tener su función clara: la vigilancia y protección de los bosques y de sus habitantes. Es muy habitual que su apariencia goce de rasgos animales, dando una imagen salvaje: cuernos, patas de cabra, pelo en abundancia o en su defecto musgo, corpulencia, etc., a modo de yetis. Como resultado de la evolución y transformación de la tradición oral y el folklore podemos encontrar casos en los que estas figuras hayan cambiado de apariencia, describiéndoles como pastores, cuyo ejemplo es el Basajaun vasco. En ocasiones van ataviados con objetos como bastones.

Con la llegada del cristianismo a Europa, estos guardianes se metamorfosearán en santos o en la figura del hombre salvaje (del cual hablaremos con detenimiento en otra entrada).

Algunos ejemplos de estos protectores son: el Silvano romano y el griego Pan, el Leshii eslavo, el Busgosu asturiano, el Basajaun y la Basandere vascos, las dríades y los faunos, etc.


3. Seres elementales del agua o los árboles 


Estas criaturas son las más conocidas pues han formado parte de nuestro imaginario infantil: hadas, ninfas, duendes, gnomos, diablillos, etc. Más adelante prepararemos alguna entrada más amplia sobre cada grupo de criaturas pero a modo de presentación hay que tener en cuenta que es habitual que estén vinculados a diferentes tipos de árboles, hierbas o flores. Quizás el caso más conocido sea el de las hadas, las cuales suelen asociarse a los robles o las hayas.


¡OS ESPERO ENTRE LAS HOJAS!
 



BIBLIOGRAFÍA


ABELLA, IGNACIO: La memoria del bosque: crónicas de la vieja selva europea. Cultos y culturas, mitos, leyendas y tradiciones. Barcelona, R.B.A. Libros, 2007

BOIX LLAVERIA, SARA: Elfos y hadas en la literatura y el arte: los espíritus elementales del aire. Palma de Mallorca, José J. de Olañeta, 2006

BONNEFOY, YVES: Diccionario de mitologías; edición de Carlota Casas Baró. Barcelona, Blacklist, 2010

CARO BAROJA, JULIO: "Capítulo IV: Culto a los árboles y mitos y divinidades arbóreas" en Ritos y mitos equívocos. Madrid: Ediciones Itsmo, 1989. pp. 339-351.

WILKINSON, PHILIP.: Mitos y leyendas: Guía ilustrada de su origen y significado. Barcelona: Círculo de Lectores, 2009





NOTAS

[1] CARO BAROJA, JULIO: "Capítulo IV: Culto a los árboles y mitos y divinidades arbóreas" en Ritos y mitos equívocos. Madrid: Ediciones Itsmo, 1989. pp. 339-351

[2] BONNEFOY, YVES: Diccionario de mitologías; edición de Carlota Casas Baró. Barcelona, Blacklist, 2010. p. 161

[3] De nemus, término para designar a los bosques sagrados.

[4] Fragmento de La Rama Dorada de Frazer incluido en ABELLA, IGNACIO: La memoria del bosque: crónicas de la vieja selva europea. Cultos y culturas, mitos, leyendas y tradiciones. Barcelona, R.B.A. Libros, 2007. p. 154


[5] WILKINSON, PHILIP.: Mitos y leyendas: Guía ilustrada de su origen y significado. Barcelona: Círculo de Lectores, 2009. p. 102

lunes, 17 de noviembre de 2014

EL BOSQUE COMO FRONTERA AL MÁS ALLÁ (I): LA EPOPEYA DE GILGAMESH

        Ya apuntábamos en la tercera entrada de este blog el papel del bosque como frontera sobrenatural en el mundo escandinavo, pero hay muchos más ejemplos. Antes de comenzar a desarrollar esta disertación es importante advertir que no hay que confundirlo con su función de portal, entendido como entrada a otras dimensiones, por ejemplo al mundo féerico. La función de bosque en esta entrada se relaciona únicamente con el mundo de los dioses y los muertos, tanto con el paraíso como con el infierno. 

        Para ilustrar este papel del bosque usaremos varios ejemplos extraídos de la literatura y la mitología. Hoy queremos comenzar por el mítico relato de la Epopeya de Gilgamesh, escrito en cuneiforme sobre tablillas de barro cocido allá por el tercer milenio a.C. Se consolida como una de las grandes obras épicas del pasado oriental.

        El pasaje que nos interesa se incluye dentro de la primera parte del poema, cuando Gilgamesh parte al Bosque de Cedros sagrados para alcanzar la gloria mediante el asesinato de la critura Humbaba.

1. EL BOSQUE EN LA EPOPEYA DE GILGAMESH

        Como ocurría con el ejemplo escandinavo, en la epopeya de Gilgamesh se nos presenta al bosque como un espacio fronterizo y protector. Este bosque de cedros actua como frontera protectora de la Montaña sagrada, donde habitan los dioses inmortales, y lo protege una criatura llamada Humbaba. Gilgamesh le confia a su compañero Enkidu su intención de partir hacia el Bosque de Cedros y matar a la criatura para reforzar su nombre y su figura como héroe. Para inflar el valor de héroe es necesario que el contrincante sea feroz y horrible; cuanto más horrible sea la bestia, mayor será el reconocimiento posterior. El texto describe a Humbaba de la siguiente manera:
        
"Para proteger al Bosque de los Cedros
e inspirar terror a la gente, Enlil lo creó.
Humbaba ruge en las aguas desatadas,
su boca es fuego
su aliento es muerte.
Desde sesenta leguas puede oír a las vacas salvajes del bosque.
¿Quién se atrevería a adentrarse en el bosque?
Para proteger a los cedros
e inspirar terror a los mortales, Enlil lo creó;
el decaimiento hace presa en quien se adentra en el bosque." [1]


Cabeza de Humbaba. Segundo milenio a.C. Museo de Irak, Bagdad
Máscara de Humbaba. 1800-1600 a.C. Sippar. British Museum
      











        Algunos asocian la figura de Humbaba a la del dragón, debido a su apariencia física y a su función vigilante [2]. De igual modo, Humbaba nace de las profundidades de la montaña sagrada por lo que no es de extrañar que se le asocie con los demonios.

        El bosque que se nos describe no atiende a un locus horridus típico, pues dentro de la frondosidad de sus ramas desprende una imagen "llena de delicias". Por tanto, no es el bosque lo que se teme sino su protector. El texto describe el paisaje de la siguiente manera:

"Están allí, admirando el bosque,
contemplando la altura de los cedros,
contemplando la entrada del bosque.
En el lugar donde Humbaba pasea hay un camino,
de recto trazado y buena ruta.
Contemplan la montaña de los cedros,
la morada de los dioses,
el santuario de la diosa Irmini.
En la ladera, el cedro levanta su ramaje,
su sombra es benéfica, llena de delicias;
las breñas son achaparradas, desmedrados los espmos..." (laguna)[3]

        Como podemos observar, en este pasaje el bosque no funciona solo como frontera pues también se nos presenta como un santuario natural donde los dioses habitan. Que el bosque mostrado esté compuesto por cedros no es casualidad pues esta especie vegetal simboliza la inmortalidad, característica que el héroe perseguirá tras la muerte de su amigo Enkidu.

Impronta de Gilgamesh y Enkidu dando muerte a Humbaba


lunes, 3 de noviembre de 2014

EL PROYECTO DE LA BRUJA DE BLAIR

Cartel promocional de la película


FICHA TÉCNICA 


- Título original: The Blair witch project
- País: Estados Unidos
- Género: terror, falso documental
- Año: 1999
- Dirección: Eduardo Sánchez y Daniel Myrick.
Trailer


Esta película se estrenó en 1999 con gran acogida por parte del público. Su éxito reside en la forma en la que está rodada. La historia se presenta como un falso documental que pretenden hacer pasar por real (como ya ocurrió en 1980 con Holocausto Canibal) constituido por una sucesión de imágenes que quedaron grabadas por los tres chicos desaparecidos en el bosque, los cuales pretendían montar un documental sobre la historia de la bruja de Blair. No vemos el desarrollo de la historia desde un plano externo sino que hacen que veamos a través de los ojos de los protagonistas al mostrar una imagen en primera persona, como si nosotros lleváramos las cámaras. Este formato junto a la intención de veracidad de la historia, formaron un perfecto cóctel para cambiar la forma de vivir el terror cinematográfico.

LA LEYENDA

Abandono de Elly Kedward en el bosque
La leyenda sobre la bruja de Blair se remonta hasta el siglo XVIII. Cuenta la leyenda que un grupo de niños acusaron a Elly Kedward de raptarlos y sacarles la sangre. Cuando el pueblo se enteró de estos hechos acusaron a Elly de brujería y la desterraron al bosque. La dejaron a la intemperie atada en un carromato, en un invierno especialmente duro. Como nadie volvió a tener noticias de ella, la dieron por muerta. En ese mismo invierno comenzaron a sucederse numerosas desapariciones y, ante el temor de que se estuvieran produciendo actos de brujería y maleficio, los habitantes de Blair abandonaron el lugar.

Ya en 1824, el viejo asentamiento de Blair fue repoblado con el nombre de Burkittsville. Comenzaron de nuevo las desapariciones de niños en las inmediaciones del pueblo y algunos testigos aseguraron haber visto una mano blanca emerger de las aguas del río Tappy East Creek. Después de la desaparición de la niña Eileen Treacle, el río quedó obstruido por unas ramas grasientas que lo tornaron no potable. 

Emplazamiento de Coffin Rock, en Black Hills forest
En 1886 se mandaron partidas de rescate en busca de otra niña, Robin Weaver, de las cuales una no regresó. Se cuenta que se encontraron los cadáveres atados de pies y manos y destripados en el emplazamiento de Coffin Rock. En las paredes de esta cueva se encontraron marcas de manos y caras.

A mediados del siglo XX, las desapariciones siguieron sucediéndose, esta vez de niños y de una mujer. Lo más cruento del caso en este siglo es la aparición de un ermitaño que afirma que la voz de una anciana resonaba en su mente, ordenándole las muertes. La policía encontró siete cadáveres de niños, con signos de violencia, enterrados junto a su cabaña. Rustin Parr fue acusado de asesinato y condenado a muerte en la horca.

Ya en los años 90 acaecen los hechos que nos relata la película: la desaparición de los tres estudiantes y el hallazgo años después de sus grabaciones.

¿Qué podemos entresacar de la imagen que nos ofrece sobre el bosque?

1. Se nos presenta el bosque como un locus horridus. Es un lugar maldito, la leyenda impregna cada rincón del bosque de un aire maléfico, desde los árboles hasta el río.

2. El bosque como refugio de la bruja, en este caso una bruja maléfica y vengativa. Conoce muy bien su terreno y deambula entre la dimensión real y la sobrenatural interactuando con la población de Blair y Burkittsville, respectivamente.

3. En la historia primigenia hemos visto que la supuesta bruja es desterrada al bosque. Este hecho tiene una larga tradición de uso a sus espaldas puesto que se suele contraponer con el mundo construido, la civilización. Los individuos que son expulsados de estos núcleos poblacionales encuentran su refugio entre los árboles. 

4. Al pertencer el bosque al mundo no construido todo puede ocurrir en su interior. Es por esto que la magia, en este caso maléfica, se manifiesta con tanta naturalidad entre los árboles.

5. Uno de los peligros de deambular por los bosques es la alta probabilidad de perderse. Esto es lo que les ocurre a estos tres estudiantes; no es solo que estén aterrados por los actos de la bruja sino que no tienen posibilidad de volver sobre sus pasos ya que han perdido el camino.

Fotograma con la señal de la bruja de Blair


   ¡Os espero entre las hojas!