lunes, 15 de diciembre de 2014

LOS BOSQUES DE TOLKIEN (I): EL HOBBIT


Que la obra de Tolkien nos fascina es algo que ha quedado bastante claro en las publicaciones de este blog. Por esto, y coincidiendo con el estreno en tres escasos días de la película de El Hobbit: La batalla de los cinco ejércitos, se ha querido profundizar en la simbología y descripción de la obra a la que Tolkien dio vida, centrando nuestro interés en los bosques.
 
Como bien sabéis, la obra de Tolkien es una oda a la Naturaleza. Sus paisajes van desde los verdes prados, los profundos bosques y las rudas montañas hasta el inmenso mar, sin olvidarnos de la naturaleza del Más Allá descrita como un inmenso prado verde. Su profundo respeto por el medio natural se ve plasmado en los paisajes de la Tierra Media, los cuales, en cierto modo, reflejan el choque de su propio tiempo, donde la industria crecía exponencialmente mientras que los espacios naturales eran modificados en beneficio de la primera. Esta contraposición se representa en mayor medida en Las Dos Torres con Isengard, con Saruman a la cabeza, y el bosque de Fangorn, con los ents en general y Bárbol en particular, como representantes. Ambas figuras acogen en sí mismas el simbolismo de la naturaleza frente a la industria, el árbol frente a la máquina o la madera frente a la piedra y al metal:

The Ents destroy Isengard. Ilustración de John Howe


"Hubo un tiempo en que se paseaba siempre por mis bosques. Era cortés en ese entonces, siempre pidiéndome permiso (al menos cuando tropezaba conmigo) y siempre dispuesto a escuchar (...) Creo entender ahora en qué anda. Está planeando convertirse en un Poder. Tiene una mente de metal y ruedas y no le preocupan las cosas que crecen, excepto cuando puede utilizarlas en el momento. Y ahora está claro que es un malvado traidor[1]"  


Ya en la Edad Media ambos materiales gozaban de una simbología propia. La madera era considerada una materia viva, pues poseía "venas y sangre", es decir, la botánica medieval dotaba a las plantas de un sistema similar al humano por donde fluiría la savia. En contraposición a la misma estaban los materiales inertes como los metales y la piedra. Esta consideración de los materiales junto con la idealización de la naturaleza del siglo XIX y el renacer de una conciencia ecológica sirvió como base para que el profesor inglés plasmara sus propios temores en la novela, reivindicando a su manera la protección de la Naturaleza.

Como se apuntaba más arriba, la comparación de paisajes es un continuo, pudiendo establecer dos tipologías: el lugar apacible y la naturaleza deprimida y oscura. Según avanzamos en su larga obra los paisajes se van tornando cada vez más oscuros, pues pasamos de los árboles de luz de los Valar en el Silmarillion al paisaje desolador de Mordor de El Señor de los Anillos, compuesto por lava, fuego y roca. En este aspecto podemos aplicar las tipologías que expusimos en la entrada sobre la naturaleza en el imaginario: locus horridus y locus amoenus. Los bosques sufren la misma evolución pero son ellos los que, junto con las montañas, más simbolismo contengan. No nos debe extrañar, pues, que algunos de los pasajes más importantes ocurridos en sus obras se produzcan dentro de las lindes de la foresta.


Sin más dilación vamos a centrarnos en los bosques de El Hobbit. Para describir su papel y simbolismo en la obra hemos elegido dos grandes masas forestales, El Bosque de los Trolls y El Bosque Negro, por varias razones: Porque su descripción es minuciosa, porque son lugares donde se desarrolla una acción que hace avanzar la historia y porque contienen en sí mismos simbologías importantes.


EL BOSQUE DE LOS TROLLS

The Trolls. Ilustración de J.R.R. Tolkien

El bosque de los Trolls se encuentra en Eriador, al norte del Gran Camino del Este y al Este de Rivendel. David Day cuenta en su enciclopedia que: "En otros tiempos había sido una región civilizada de Arnor, y se podían encontrar todavía ruinas de castillos dúnedain, pero, desde las guerras con el rey brujo de Angmar, el bosque se convirtió en territorio de los trolls (...)[2]" Estas criaturas fueron criadas por Melkor, quien deseaba equipararlos a los grandes pastores de árboles. Su corpulencia y estatura se compensaban con su ínfima inteligencia pues muchos no sabían ni hablar. Tenían una debilidad pues, como criaturas de la oscuridad que eran, temían la luz del Sol, la cual podía petrificarlos[3].

Como bien se ha dicho, los trolls infectaron las cercanías de Rivendel, el bosque ahora era el hogar de Guille, Berto y Tom, los cuales sobrevivían devorando viajeros y robando ganado. Su aparición en el Hobbit supone la primera prueba de coraje de Bilbo Bolsón, el cual es enviado por lo enanos a observar una luz que brillaba en el bosque...


"Llegaron a la colina y pronto estuvieron en el bosque. Subieron la pendiente, pero no se veía ningún sendero adecuado que pudiera llevar a una casa o a una granja. Continuaron como pudieron, entre chasquidos, crujidos y susurros (y una buena cantidad de maldiciones y refunfuños) mientras avanzaban por la oscuridad cerrada del bosque.

De súbito la luz roja brilló muy clara entre los árboles no mucho más allá. -Ahora le toca al saqueador -dijeron refiriéndose a Bilbo-. Tienes que ir y averiguarlo todo de esa luz, para qué es, y si las cosas parecen normales y en orden -dijo Thorin al hobbit-. Ahora corre y vuelve rápido si todo está bien. Si no ¡vuelve como puedas! Si no puedes, grita dos veces como lechuza de granero y una como lechuza de campo, y haremos lo que podamos[4]










The Stone Trolls. Ilustración de Alan Lee


La interpretación que se puede extraer es que esta acción llevada a cabo por el hobbit es una especie de rito de iniciación. Bilbo decide partir con los enanos mas ellos aún no están muy seguros de sus capacidades y su confianza. Que esto se lleve a cabo en el interior de un bosque no es casualidad pues ya en la Edad Media funcionaba como espacio de iniciación en el contexto de las novelas de caballería, pues la misma selva era una prueba que superar.

Este bosque volverá a aparecer en La Comunidad del Anillo, cuando Trancos y los hobbits huyen de los Názgul hacia Rivendel. Este contexto es muy distinto pues los trolls forman parte de un recuerdo vivo, recuerdo de la historia que ya conocían a través de Bilbo. Y el texto dice así:


"El sol estaba alto ahora, y relucía entre las ramas otoñales de los árboles, iluminando el claro con brillantes parches de luz. Se detuvieron al borde del claro y espiaron entre los troncos conteniendo el aliento. Allí estaban los trolls: tres trolls de considerables dimensiones. Uno de ellos estaba inclinado y los otros dos lo observaban.

Trancos se adelantó como al descuido.

-Levántate, vieja piedra! -dijo y rompió el palo en el lomo del troll inclinado.

No ocurrió nada. Un jadeo de asombro entre los hobbits y luego el mismo Frodo se echó a reír.

-¡Bueno! -dijo- ¡Estamos olvidando la historia de la familia! Estos han de ser los tres que atrapó Gandalf, cuando discutían sobre la mejor manera de cocinar trece enanos y un hobbit[5]"




EL BOSQUE NEGRO (MIRKWOOD[6])

Mirkwood. Ilustración para El Hobbit de J.R.R. Tolkien


Este bosque se encuentra en Rhovanion, al este de las Montañas Nubladas y el río Anduin. Quizás uno de los mejores ejemplos del cambio de ambiente en los paisajes. Ha  recibido muchos nombres: Bosqueverde el Grande, Eryn Galen, Taur-nu-Fuin (Bosque bajo la noche), Mirkwood, Bosque Negro y Eryn Lasgalen (El Bosque de las Hojas verdes, nombrado así por Celeborn y Thranduil tras la Guerra del Anillo)[7]. Antes de que el bosque fuera infectado por las fuerzas del mal en la Tercera Edad, los pájaros y los animales vivían en paz bajo los árboles y el rey elfo Thranduil tenía en el norte del mismo, su reino. En el año 1050 de la Tercera Edad el nigromante Sauron instaló su dominio en Dol Guldur, en la parte meridional del bosque. El poder del Reino élfico del Bosque no fue suficiente para frenar el avance de Sauron por lo que la foresta se infectó tornándose oscura e intransitable, además de acoger en su seno a siervos del mal tales como arañas gigantes, lobos, orcos o espíritus malignos.


Es en este contexto en el cual la compañía de enanos llega a las lindes del Bosque Negro. Vigilados por Beorn[8] y montando sus ponys, el grupo se para con Gandalf en "La Puerta del Bosque". Esta escena es importante pues es allí donde se les mostrará el sendero que han de seguir tras la marcha del mago. Esta idea obedece a la imagen del bosque como un lugar intransitable y oscuro donde es muy fácil perderse. Este motivo será muy usado por la alegoría y la metáfora (no hay más que recordar a Dante y su "selva oscura"). El texto de la despedida dice así:







Farewell to Gandalf. Ilustración de Alan Lee




"Acababa de adentrarse en el bosque justo después del desayuno (por cierto bastante frugal), y todo estaba allí tan oscuro en plena mañana como durante la noche, y muy en secreto se dijo a sí mismo: "Parece como si algo esperara y vigilara".

-Adiós -dijo Gandalf a Thorin-. ¡Y adiós a todos vosotros, adiós! Ahora seguid todo recto a través del bosque. ¡No abandonéis el sendero. Si lo hacéis, hay una posibilidad entre mil de que volváis a encontrarlo, y nunca saldréis del Bosque Negro, y entonces es seguro que ni yo ni nadie volverá a veros jamás[9]"


Como se apuntaba en líneas anteriores, el bosque en sí mismo puede ser una prueba, en ocasiones una muy difícil y peligrosa. La escena que describe Tolkien en el Bosque Negro es  terrorífica puesto que no solo tienen que luchar contra los peligros externos, como son las arañas, sino luchar contra sí mismos, pues la espesura puede hacer enloquecer hasta al más cuerdo[10]


"Había ardillas negras en el bosque. Los ojos penetrantes e inquisitivos de Bilbo empezaron a vislumbrarlas fugazmente mientras cruzaban rápidas el sendero y se escabullían escondiéndose detrás de los árboles. Había también extraños ruidos, gruñidos, susurros, correteos en la maleza y entre las hojas que se amontonaban en algunos sitios del bosque; pero no conseguían ver qué causaba esos ruidos. Entre las cosas visibles lo más horrible eran las telarañas (...) El aire no se movía bajo el techo del bosque, eternamente quieto, sofocante y oscuro[11]"


El bosque es el hogar de lo desconocido, lo mágico y lo sobrenatural. En su interior es quizás más importante lo que no se ve que lo que se ve, pues los sonidos pueden ser mucho más inquietantes. Hay que tener en cuenta que el propio inconsciente nos engaña, pudiendo imaginar cosas que no se ven; como bien le ocurre a Bilbo, pues en la más profunda oscuridad unos ojos amenazantes de varios colores, quizás de insectos, observan y se desvanecen. Muy interesante es la aparición de un ciervo blanco mientras que cruzan el río, un animal que salta y hace caer a Bombur en el río. Sería muy largo de  explicar aquí la simbología del ciervo blanco pero, a modo informativo, la aparición de este animal en el contexto céltico se asocia al Más Allá.


Por si esto fuera poco, Tolkien introduce otro elemento natural muy relacionado con la magia y el encantamiento: el agua. El río Encantado nace en las Montañas del Bosque Negro (Emyn-Nu-Fuin) y tiene el poder de adormecer a cualquiera que caiga en sus aguas, que para desgracia de los enanos, Bombur acaba probando. 


Bilbo en las copas de Mirkwood. Ilustración de Alan Lee
Dentro de la negra espesura es muy difícil encontrar el camino y la única solución es trepar hacia el exterior. La descripción que hace Tolkien de este momento es muy bella pues oxigena el ambiente cargado del interior de la floresta, más aún cuando uno de los enanos ha caído presa del sueño mágico del río. El mensaje es muy positivo pues, a pesar del horror que contiene, el bosque sigue siendo hermoso. El texto dice así:


"Al fin sacó la cabeza por encima del techo de hojas, y en efecto, encontró arañas. Pero eran pequeñas, de tamaño corriente, y sólo les interesaban las mariposas. Los ojos de Bilbo casi se enceguecieron con la luz. Oía a los enanos que le gritaban desde abajo, pero no podía responderles, sólo aferrarse a las ramas y parpadear. El sol brilla resplandeciente y pasó largo rato antes de que pudiera soportarlo. Cuando lo consiguió, vio a su alrededor un mar verde oscuro, rizado aquí y allá por la brisa; y por todas partes, cientos de mariposas[12]



Como habéis comprobado el mundo de Tolkien es riquísimo en descripción de espacios naturales, los cuales no se presentan como simples escenarios sino que asumen en ocasiones papeles de gran importancia. Espero que hayáis disfrutado leyendo esta entrada tanto como yo escribiéndola y que cuando leáis el libro o veáis las películas miréis a los bosques con otros ojos.





¡OS ESPERO ENTRE LAS HOJAS! 




PARA COMPLEMENTAR...


- Película de animación El Hobbit. Dirigida por Jules Bass y Arthur Rankin Jr. Año 1977. Podéis ver el tráiler aquí.

- Películas de la trilogía de El Hobbit (Un viaje inesperado y La desolación de Smaug). Dirigidas por Peter Jackson. Años 2012, 2013. Podéis ver los trailers aquí y aquí.



BIBLIOGRAFÍA


- DAY, DAVID: Enciclopedia Ilustrada Tolkien. Barcelona: Círculo de Lectores, 2001.

- TOLKIEN, J.R.R.: El Hobbit. Barcelona: Círculo de Lectores, 1995.

- TOLKIEN, J.R.R.: El Señor de los Anillos. Barcelona: Círculo de Lectores, 1995.





NOTAS

[1] Fragmento extraído de: TOLKIEN, J.R.R.: El Señor de los Anillos: Las Dos Torres. Cap. 4 "Bárbol". Barcelona: Círculo de Lectores, 1995. p.486. 
[2] Fragmento extraído de: DAY, DAVID: Enciclopedia Ilustrada Tolkien. Barcelona: Círculo de Lectores, 2001. p. 66.  
[3] Podéis ver su representación en la versión de Peter Jackson aquí 
[4] Fragmento extraído de: TOLKIEN, J.R.R.: El Hobbit. Cap. 2 "Carnero asado". Barcelona: Círculo de Lectores, 1995 p.33. 
[5] Fragmento extraído de: TOLKIEN, J.R.R.: El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo. Cap. 12 "Huyendo hacia el Vado". Barcelona: Círculo de Lectores, 1995. p. 216. 
[6] Recordemos que en la entrada sobre el Bosque en el imaginario escandinavo ya apuntábamos la similitud entre el Myrkvid nórdico y el Mirkwood de Tolkien. 
[7] Información extraída de: El Bosque Negro en elfenomeno 
[8] Beorn es un cambiapieles que ayuda a la compañía de enanos ofreciéndolos refugio. Esta figura nos recuerda a los protectores de los bosques, cuyo aspecto asilvestrado y su capacidad de metamorfosis hace un guiño a los animales totémicos, en este caso el oso, que gozaban de mucha importancia entre las poblaciones antiguas y sus cultos. 
[9] Fragmento extraído de: TOLKIEN, op. cit. (nota 4) Cap. 7 "Extraños aposentos" p. 108. 
[10] Podéis ver su representación en la versión de Peter Jackson aquí  
[11] Fragmento extraído de: TOLKIEN, op. cit. (nota 4) Cap. 8 "Moscas y Arañas" p. 110. 
[12] Fragmento extraído de: Ibidem, pp. 115-116.


2 comentarios:

  1. Normalmente no suelo comentar estas cosas pero el sentido en el que escribes los bosques de tolkien. y las simbologias que en ellos se esconden me han encantado, como tal es cierto que las múltiples formas de las que se pueden interpretar sus textos y mensajes varían mucho dependiendo de las personas y de como nos guste a nosotros ver este tipo de literatura. pero en este caso me ha encantado como se ha desarrollado.

    Buen trabajo y gracias por la lectura!

    ResponderEliminar
  2. Muchas gracias por tus palabras zerohit47, me alegro de que te haya gustado el artículo :) Hay que tener en cuenta que Tolkien era un filólogo que conocía muy bien la literatura medieval por lo que no es de extrañar que los motivos e imaginarios que se asociaban a este espacio natural en dicha época fueran recuperados y plasmados por el profesor en muchos pasajes de sus obras. :D

    ¡Un saludo!

    ResponderEliminar